miércoles, 27 de mayo de 2009

ÁRBOL (FAUSTINA ALZATE G.)



Inclinado en la cuesta
quisiera alcanzar
con sus brazos el suelo
y soñar sobre la hierba.


VII-13-89



Baja la guardia, no voy a herirte.
Dejaré mi corazón sobre la hierba
ondeando una bandera blanca;

Mansamente sin armas, ni artificios
lo tendrás atrapado
por la red con gaviotas
de tu alma


VII-26-89


Imagen fugaz bajo la lluvia
dibujada en relámpagos y truenos,
pantomima de amor
queriendo penetrar hasta el desvelo;
van surcando las gotas en tu cuerpo
embebido hasta el hueso,
albor y luz
pena y deseo.



IX-19-89



Afluencia de luces encendieron
la noche de mi ensueño.
Recorrí la espiral de tu deseo
-caracola al sol de una mirada-
Absorbí tu sabor en cada beso
amando todo poro en la contienda
luchando cuerpo a cuerpo
hasta el derroche.


IX-2-89

viernes, 22 de mayo de 2009

ESPERA (FAUSTINA ALZATE G.)


ESPERA


El tiempo caminaba
hasta tu ausencia.
El río -clepsidra-
desgranó las horas
y esperé a la noche
inseparable amiga
para hablar con la luna
de inconstancia.

1982




Un rincón con tinieblas de acero
donde habitan miedos en forma de alimañas
no hay puertas, ni escaleras posibles
sólo en la cuarta pared, casi invisible
se alarga una minúscula fisura
dando la espalda a la esperanza.


V-24-89




Silencioso, tal se hubieran
terminado las palabras,
terriblemente ensimismado
quizás en su letargo recorriendo
los pasillos lejanos de la infancia.
No le importa la muerte
que a grandes pasos
le da alcance.


VI-5-89


Mientras duermo, furtivamente
tomas una flor y la deshojas.
Como un milagro esparces
por doquier misturas
de aromas ignorados.



VII-11-89

lunes, 4 de mayo de 2009

LETANIAS DE MI RUEGO (FAUSTINA ALZATE GARCÉS)

Por la libertad que no tienen las alas en la jaula
por esta impotencia ante los témpanos de hielo
por los adioses que agitan pañuelos en los puertos
por la gaviota azul que se bebió el mar
por el jilguero que tiene pan y techo
por las letanías de mi ruego...


Por este poema que no termina de llegar
por las algas y estrellas que acompañan tu sueño
de naufrago sin regreso
por el río de mi sangre
que riega todos mis empeños,



por tu mirada que no se qué revela en su silencio
por la mayestática sombra de tus manos
cuando burilan mi cuerpo
por los lagos de amor que hay en tu cara
cuando el placer absorto enreda
un gemido en la garganta
por tus pisadas que conozco
cuando corren en busca del encuentro
por la ausencia que implica amar
lo que no ha de ser mío, ni de nadie
por el dolor de saber que no vendrás
aunque me convierta en grito o en anhelo.


VIII-31-95