ENTREGA
Boca ávida, sedienta
-abeja infinita-
Libó amaneceres y crepúsculos.
Se callaron los grillos y las penas
dormidas en el corazón
cual aves cansadas
reposaron inquietudes locas.
Colmada de flores,
las delgadas caricias de sus manos
traspasaron el mar eterno
sin límites del alma.
1982
En la orilla del sueño
percibí presencia tan cercana:
no había distancias, ni medidas
de tu alma a mi rendida alma.
Concertaron promesas las miradas
que no encontraban
cabida en las palabras.
Y tuve tu aliento
aquí en mi mano
como un fruto de fuego
enamorado.
IV-24-89
Boca ávida, sedienta
-abeja infinita-
Libó amaneceres y crepúsculos.
Se callaron los grillos y las penas
dormidas en el corazón
cual aves cansadas
reposaron inquietudes locas.
Colmada de flores,
las delgadas caricias de sus manos
traspasaron el mar eterno
sin límites del alma.
1982
En la orilla del sueño
percibí presencia tan cercana:
no había distancias, ni medidas
de tu alma a mi rendida alma.
Concertaron promesas las miradas
que no encontraban
cabida en las palabras.
Y tuve tu aliento
aquí en mi mano
como un fruto de fuego
enamorado.
IV-24-89
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